Consejos para estar en casa con los bebés

familia con bebé

Hay un colectivo que es muy especial: el de los bebés y sus familias. ¿Qué podemos hacer en estas excepcionales circunstancias? El tiempo no se detiene y la vida sigue y en los bebés, además, va a toda velocidad delante de nuestros ojos. No importa el lugar físico. Por eso desde La Salud queremos apoyaros y compartir algunas ideas:

 

Recién nacidos hasta los 3 meses:

1. Las primeras semanas, si tu bebé acaba de nacer o hace apenas dos meses que nació, tienes que poner especial cuidado en cuidarte tú, la madre. Si está el padre, su papel es esencial en apoyar emocionalmente a la madre y desarrollar su propia relación con el esperado bebé que ya está en sus brazos. Esto siempre es muy importante pero en situaciones de crisis como las que estamos viviendo es esencial. Por la extrema vulnerabilidad emocional que se siente en esta etapa y que se agrava aún más estas semanas.

2. Los bebés tienen un ‘sexto’ sentido por su propio interés de supervivencia, y NOS ‘SIENTEN’. Por eso si estamos intranquilos, agitados, preocupados, ellos están más irritables, quejosos, llorones…. Reproducen en su limitado repertorio lo que nos pasa a nosotros. Así que el tiempo que estamos cerca de ellos, intentad dejar fuera las preocupaciones, si no podéis, haced turnos con las personas que estén en casa. Si estáis solas, cuando tenéis al bebé en vuestros brazos poned música y dejad que vuestra mente siga el ritmo de la música, la música usa en el cerebro el canal de las emociones y ayuda a mantener los pensamientos en otro lado. Buscad espacios de desahogo. Escribir lo que sentimos o pensamos ayuda a sacarlo fuera y al leerlo, y entrar en nuestra mente por otra vía, vuelve todo un poco más organizado y agobia menos.

3. El recién nacido recuerda que nunca debe quedarse en la cama contigo, porque puedes quedarte dormida y eso lo pone en peligro. También si lo amamantas, la lactancia tiene que ser en posición activa, atenta para facilitar que respire. Son muy poquita cosa y se está adaptando a todo.

4. Este periodo pasa, no lo olvides. Cruza los días en el calendario. Imagina como será y estarás dentro de dos meses. Haz planes para el verano… Los bebés están adaptándose y hacen esfuerzos increíbles con sus limitados medios para ir ubicándose en el día y la noche, la alimentación y su conexión emocional al mundo que inician apenas aterrizan aquí. Tenéis que conoceros, y para eso tienes que mirar, esperar un momento, y tratar por ensayo y error de ver qué le puede ayudar. A veces se quejan o lloran y no hay una ‘clara’ causa que nos guie para la solución. Ponerlos inmediatamente al pecho o sacarlos inmediatamente de la cuna aunque pueda parecer que ‘funciona’ no nos deja espacio para ir viendo y conociendo. Esperar 30 segundos a ver qué puede ser, mientras hablamos, le cogemos la manita, acariciamos la cara…
Para La Salud, Dra. M. Ángeles Cerezo. Directora Científica de IPINFA y autora de “Si los bebés hablaran. Su asombroso mundo emocional”

 

De 3 los meses hasta que comienzan a caminar:

1. Mantén las rutinas lo mejor posible. Los bebés necesitan anticipar y cuando hacemos las cosas en un orden les resulta más fácil anticipar. Por qué es importante porque así todo es más predecible y eso les da tranquilidad.

2. Mantener la casa y en especial las zonas del bebé muy limpias y ventiladas. La calidad del aire que respiran es muy importante para su descanso y su desarrollo cerebral.

3. A los bebés tiene que darle la luz del día directa. Ponlo un rato en la ventana o el balcón o súbete al terrado si tu casa lo tiene. Si tienes mascota aprovecha su paseo.

4. Establece ratitos especiales para pasarlo bien con tu bebé. Cuando su mente está más refrescada para atender es después de la cabezada que suelen dar tras el ‘desayuno’ y antes de la ‘comida’ y luego, por la tarde, cuando se despiertan de la siesta. Con 10 minutos máximo de jugar y parlotear, seguir y repetir con gusto los sonidos, y mirarnos etc. es suficiente. Tienen que procesar tanto que el ‘sistema’ se les satura.

5. La clave es: estar al 100%, no pensar en nada fuera del círculo mágico que se establece cuando lo sostienes y lo miras. En estas circunstancias que nos producen perplejidad e incertidumbre, hacer estas ‘paradas’ en nuestra mente y nuestras emociones para entrar en el círculo mágico es también extra saludable para nosotros

De la Dra. M. Ángeles Cerezo. Directora Científica de IPINFA y autora de “Si los bebés hablaran. Su asombroso mundo emocional”