Consejos para ayudarte a hacer la lista de la compra

lista de la compra

Estos días de confinamiento en los que no debemos salir cada día a comprar, hacer la lista de la compra nos puede resultar un poco más complicado. No queremos olvidarnos de nada para evitar tener que volver al supermercado. Por ello, en colaboración con dietasatumedida.com, hemos elaborado una serie de consejos que te pueden ayudar.

Uno de los aspectos más importantes a la hora de escoger los productos es que su vida útil sea larga y que no sean alimentos perecederos.

Es importante también pensar en el número y tipo de personas a los cuales dirigimos nuestra compra, es decir, adultos sólo o adultos con niños.

Por último, hay que sentarse con calma e ir anotando los productos en función de los distintos grupos (frutas y verduras, carnes y pescados, conservas, legumbres, pastas y arroces, etc…).

En tiempos de crisis como el actual, tedemos a comprar de una forma masiva alimentos congelados y ultraprocesados, atendiendo exclusivamente a la fecha de caducidad. Pero no debemos perder de vista que estos alimentos son perjudiciales para nuestra salud ya que en general contienen altas cantidades de sal, azúcar, grasas saturadas y conservantes.

Así pues, la lista de la compra durante el coronavirus más adecuada, teniendo en cuenta que el aislamiento va a ser para varias semanas debería incluir los siguientes grupos de alimentos:

Cereales: harina, arroz, pasta, pan precocinado congelado o elaborado casero, cereales de desayuno enriquecidos en hierro y copos de avena, ambos sin azúcar añadido.

Legumbres: garbanzos, lentejas, judías pintas y judías blancas, todos ellos frescos o en conserva, guisantes congelados o en conserva, quinoa y edamame.

Verduras y hortalizas: en conservas o congelados como, por ejemplo, espinacas, acelgas, judías verdes, zanahorias, cardo, calabaza, menestra de verduras, patatas y tomate entero o triturado al natural; cebolla y cabezas de ajo crudos; purés de verduras envasados bajos en sal.

Frutas y frutos secos: conservas al natural de piña y melocotón, fruta deshidratada o confitada, mermeladas, papillas de fruta y zumos sin azúcar añadido esterilizados; frutos secos naturales o ligeramente tostados, como nueces, almendras, avellanas o pistachos.

Carnes y productos curados o en salazón: pata o lonchas de jamón serrano y envasado al vacío, cecina y lomo embuchado; ternera, pollo y cerdo para congelar en casa fileteados o troceados.

Pescados y mariscos: salazones de bacalao y atún, conservas de pescado al natural o en aceite de oliva (sardinas, atún o ventresca), conservas de marisco al natural (almejas, mejillones o berberechos); alimentos perecederos como merluza, dorada o salmón para congelar en casa y aumentar su vida útil.

Lácteos: leche en polvo, leche UHT, yogures esterilizados y quesos curados.

Grasas, aceites y vinagres: aceite de oliva virgen extra, vinagres.

Cafés, tés y especias: café, tés, infusiones, sal, azúcar moreno, especias, hierbas, condimentos, levadura.

Dulces: chocolate negro, cacao puro sin azúcar añadido en polvo.

Agua: recuerda la importancia de beber entre 1,5 y 2 litros de agua al día. No puede faltar en tu lista de la compra.

Hay que tener en cuenta que aunque se deben evitar comprar alimentos frescos por su corta vida útil y por la frecuencia en que habría que salir a comprarlos, es cierto que hay determinadas hortalizas como la col, coliflor, col lombarda, calabaza y las cebollas que aguantan mucho y muy bien el paso de los días, pero también queremos recordaros que al contrario de lo que hace la inmensa mayoría de la gente, el brócoli, la lechuga y los tomates aguantan más fuera de la nevera. También funciona someter los alimentos para aumentar su vida útil a procesos como el escalfado, el congelado o el envasado al vacío.

En lo referente a las frutas debemos tener en cuenta que muchas de ellas maduran después de ser recolectadas por lo que su vida útil es más corta (plátanos, peras, manzanas…..) y otras sin embargo duran más como las naranjas o mandarinas y en este caso su alteración viene por procesos externos como la temperatura y la aparición de hongos. .