El esternón hundido puede ser causa de alteraciones respiratorias y cardiacas

Esternón hundido
  • El Hospital Casa de Salud abre la primera Unidad de Deformidades Congénitas de Pared Torácica en la sanidad privada valenciana
  • El Dr. Galbis, coordinador de la Unidad, tiene una experiencia con más de 300 valoraciones de pacientes con deformidad congénita de la pared torácica
  • La edad ideal para operar esta malformación es a partir de los 12

El Hospital Casa de Salud ha puesto en marcha de la mano del cirujano torácico Dr. José Marcelo Galbis la primera Unidad de Deformidades Congénitas de la Pared Torácica de la sanidad privada valenciana. Se trata de una unidad que valora y corrige, en caso de ser necesario, a través de cirugía o de un tratamiento ortopédico,  la deformidad de la cavidad torácica bien porque el esternón esté hundido hacia el interior del pecho (pectus excavatum), bien porque esté salido hacia el exterior (pectus carinatum). El Dr. Galbis tiene una experiencia que engloba la valoración, tratamiento y seguimiento de más de 300 pacientes con deformidades congénitas de la pared torácica.

 “En muchas ocasiones los padres llegan a la Unidad después de haber recorrido un periplo médico por distintas especialidades, sin que se les haya dado una solución. En ocasiones, incluso se han realizado operaciones de cirugía estética a ciertas adolescentes buscando “esconder” esa deformidad, que lo que requiere es una valoración y tratamiento a nivel de la pared torácica”, explica el Dr. Galbis.

Esternón hundido: presión en corazón y pulmones

Este tipo de deformidad en la pared torácica puede provocar presión sobre los órganos vitales del tórax, el corazón y los pulmones, lo que puede limitar la capacidad de crecimiento del paciente y  provocar problemas respiratorios como cansancio, dolor de pecho, frecuencia cardíaca rápida o palpitaciones, infecciones respiratorias frecuentes, tos, resuello u opresión de pecho y problemas al hacer ejercicio o mucha actividad física. “Esta afección empeora conforme el niño va creciendo, y afecta más a los niños que a las niñas”, explica el Dr. Galbis.

“Un pectus excavatum leve- añade- no requerirá tratamiento alguno si no afecta al funcionamiento de los pulmones ni el corazón. Pero, cuando la afección es claramente visible o causa problemas de salud, la autoimagen de la persona se puede ver negativamente afectada y en estos casos, la valoración y posible corrección puede mejorar el bienestar físico y emocional del niño.

Afecciones asociadas

“Cuando el esternón se proyecta hacia delante- explica el doctor- normalmente los niños pueden asociar  otros síndromes o patologías,  como el síndrome de Marfan, un trastorno genético que afecta al tejido conjuntivo; el síndrome de Poland, una anomalía congénita muy poco frecuente caracterizada por el subdesarrollo de los músculos de un lado del cuerpo, especialmente perceptible en los principales músculos del pecho o escoliosis, un trastorno en que la curvatura de la columna vertebral es incorrecta”.

“El pectus puede no ser perceptible durante los primeros años de vida o, a veces, hasta la adolescencia, al desarrollarse el esqueleto,  aunque está presente desde el nacimiento”, añade el Dr. Galbis.

Los tratamientos para corregir este problema pueden ser ortopédicos o quirúrgicos dependiendo de la valoración que haga el cirujano en cada caso. Pero sea cual sea el tratamiento indicado, ambos problemas se solucionan y permiten al paciente, una vez corregida la deformidad, llevar una vida completamente normal.

Esternón salido

En cuanto al pectus carinatum, los niños que lo padecen pueden presentar otra patología asociada, como el síndrome de Down, el síndrome de Edwards, un trastorno genético causado por la presencia de un cromosoma 21 entero de más o bien de una parte adicional de este cromosoma; el síndrome de Marfan;  homocistinuria, un trastorno que se asocia a un problema en un aminoácido que usa el cuerpo para fabricar una proteína y construir tejidos; el síndrome de Morquio, una anomalía en el crecimiento, el desarrollo y la forma o la integridad de los huesos y del cartílago; osteogénesis imperfecta, también conocida como «enfermedad de los huesos de cristal», una afección donde los huesos son excesivamente frágiles.

El signo principal del pectus carinatum es un pecho que sobresale hacia delante (tórax de paloma). Puede afectar a un lado del cuerpo en mayor medida que al otro: es lo que se llama pared asimétrica.

Los niños cuyos huesos aún están en proceso de crecimiento pueden tener que llevar un corsé ortopédico torácico. El Dr. Galbis apunta que “del mismo modo que los aparatos de ortodoncia realinean los dientes, un corsé ortopédico o una barra de acero o un dispositivo de sujección, adaptada al  tórax, empujará o desplazará el esternón hacia una posición normal. Los niños necesitan llevar puesto el corsé o la barra durante un tiempo variable”.

En algunos casos, el pectus carinatum se puede tratar mediante cirugía, mediante diversas técnicas (barra de acero, tornillo, etc) y con diferentes materiales de osteosíntesis, que decidirá el cirujano según el caso en particular.