La implicación de la familia es clave para tratar el sobrepeso y la obesidad infantil

Obesidad infantil

España supera ya a Estados Unidos en cifras de Obesidad Infantil. Según un estudio de la Organización Mundial de la Salud (OMS), el 65% de los niños/as españoles/as, dos de cada tres, tienen sobrepeso, casi el doble que hace 20 años.

Los motivos son de sobre conocidos: la comida rápida, los productos ultra procesados, la bollería industrial, la falta de ejercicio físico… Y sus consecuencias son mucho más graves para la salud que el mero aspecto físico. Ocasiona patologías asociadas o un aumento del riesgo de padecerlas (diabetes, hipertensión…), así como un aumento del riesgo de mortalidad precoz.

Aunque por lo general lo que provoca el sobrepeso y/o la obesidad es un exceso de aporte calórico y/o escaso consumo energético, a veces la causa puede ser otra. Por ello, es muy importante acudir al Pediatra y al Endocrino infantil, para evaluará cada caso concreto, pedir las exploraciones oportunas y comenzar a ayudar al niño/a o adolescente en esa larga tarea de alcanzar cambios en su vida que le lleven al peso adecuado para su talla y edad.

Para que el tratamiento sea exitoso, sobre todo si se trata de realizar cambios de hábitos, requiere la implicación del núcleo familiar en el proceso, así como del entorno cercano del niño y del pediatra o endocrino infantil.

El camino no es sencillo ni corto. Se trata de un recorrido cuyo éxito se alcanza a largo plazo. Es como correr un Maratón, y es muy importante que nadie se canse: ni la familia, ni el paciente, ni el médico. Se trata de realizar un tratamiento conductual, unas recomendaciones dietéticas de un profesional experto y el incremento de la actividad física.

El tratamiento conductual ayuda al niño y su familia a adquirir nuevas habilidades para que sea capaz de moderar su ingesta y controlar el estrés que le llevan a ingerir rápido, a picar entre horas, etc.

Las recomendaciones dietéticas se encaminan a aumentar el consumo de fruta y verdura, a comer de todo y a no picar, así como a identificar las llamadas calorías huecas. No es aconsejable dietas disociadas, ni sustituir nutrientes.

Por último, el pilar del ejercicio físico es vital para lograr el éxito terapéutico, sabiendo, además, la familia que este esfuerzo adicional que se les pide ayudará al niño a evitar el sedentarismo y a la larga hará de su hijo/a una persona con aficiones deportivas y a ser posible en grupo con todo lo positivo que esto conlleva.

Información realizada en parte por el equipo de la Unidad de Pediatría Avanzada de La Salud