Las Ondas de Choque se consolidan como tratamiento no invasivo de las lesiones en los tendones

  • Este mes de septiembre empiezan a entrenar ya muchos clubes después del parón por el COVID y aparecen las primeras tendinitis
  • Hombro doloroso, codo de tenista o de golfista, bursitis de cadera, tendinitis rotuliana o fascitis plantar son las principales patologías que mejoran con esta técnica
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    Este mes de septiembre, los clubes retoman los entrenamientos después de casi 6 meses de parón a causa del COVID-19. Muchas personas han seguido entrenando por su cuenta, pero al iniciar los entrenamientos de forma más continuada, pueden llegar las lesiones. Las más comunes son las inflamaciones de los tendones, muchas veces producidos por una sobrecarga. Es importante curar bien este tipo de lesiones porque de lo contrario pueden convertirse en una molestia que acabe impidiendo la práctica deportiva.

    Las Ondas de Choque que desde la década de los 80 se utilizan para fragmentar los cálculos renales, se han consolidado a día de hoy como una técnica no invasiva para tratar con éxito las Tendinopatías (Tendinitis y Tendinosis).

    El Responsable del servicio de Ondas de Choque de La Salud, el Dr. Juan José Payá, lleva realizando  el tratamiento de Tendinopatias mediante Ondas de Choque, desde hace 20 años.

    Entre los  principales efectos biológicos / fisiológicos de las Ondas de Choque en el tratamiento de las Tendinopatias se encuentra  la formación de nuevos vasos sanguíneos que aumentan la irrigación y la oxigenación de la zona tratada produciendo la regeneración del tejido, un efecto analgésico, la disminución de la inflamación de los tejidos afectados y  la estimulación de la  producción de colágeno, que mejora la firmeza y elasticidad de los tendones. Del mismo modo, se ha comprobado que intervienen en la diferenciación y migración de células madre, respuesta biologica que evita la produccion de fibrosis en los tejidos tratados y provocan la fragmentacion parcial o completa de las calcificaciones tendinosas, que en ocasiones mediante fenómenos de fagocitosis terminan por reabsorberse.

     

    Las principales tendinopatías que se tratan con esta Tecnica son:

    Síndrome de hombro doloroso: Su causa  más frecuente es la inflamación del tendón  del Supraespinoso por el roce del mismo con estructuras óseas del hombro (acromion) al abusar de esfuerzos repetidos con el brazo en alto aunque también puede presentarse de forma espontanea. Provoca dolor en el hombro al efectuar determinados movimientos o incluso en reposo (al dormir) y limitación de la movilidad del hombro. En ocasiones se produce  un proceso degenerativo del tendón, con depósito de calcio y/o hidroxiapatita (tendinitis calcificante).

    Epicondilitis lateral o medial (“Codo de tenista y de golfista”): Es la inflamación tendinosa de la inserción muscular de los músculos extensores en el epicondilo lateral del codo (Codo de tenista) o de la inserción muscular de los músculos flexores en el epicondilo medial del codo (Codo de golfista), que produce dolor localizado en la parte externa o interna (Codo de tenista y golfista respectivamente). El dolor puede irradiarse al antebrazo, brazo e incluso a la mano, localizaciones donde pueden aparecer parestesias (sensación de adormecimiento). Es muy frecuente en la práctica del Tenis y el Golf, aunque también puede aparecer por movimientos de la actividad cotidiana.

    Bursitis Trocantérea: Inflamación de las bursas situadas alrededor del trocánter mayor del fémur. Produce dolor que se localiza en la región posteroinferior de la cadera, pudiéndose irradiar a la nalga, el muslo o la región inguinal. El dolor es mas acusado por la noche mientras que por el día el dolor subagudo, continuo y se exacerba con la palpación local.

    Tendinitis rotuliana: Inflamación del tendón rotuliano que conecta el hueso de la rótula (rodilla) con el hueso de la tibia (espinilla). Se caracteriza por un dolor en la zona situada entre la rótula y la parte superior-anterior de la tibia. Se acompaña de fuertes molestias al saltar, correr, caminar,  incorporarse tras permanecer sentad o al intentar ponerse en cuclillas. Se asocia una sensación de pérdida de fuerza en la rodilla.

    Fascitis plantar con o sin Espolón calcáneo: Inflamación dolorosa del tejido grueso en la planta o parte inferior del pie (almohadilla plantar), principalmente a nivel del talón. El síntoma más común es el dolor en la parte inferior del talón que generalmente es agudo por la mañana al levantarse de la cama y dar los primeros pasos  y va disminuyendo a lo largo del día. Al finalizar el día, el dolor puede ser reemplazado por un dolor sordo que mejora con el descanso. También se puede presentar tras periodos de inactividad (estar sentado un rato). Entre los factores de riesgo para el desarrollo de esta afección se pueden mencionar: problemas con el arco del pie (pies planos o cavos), obesidad, corredores y un tendón de Aquiles corto. La fascitis puede acompañarse de una calcificación en la base del talón que constituye el Espolón calcáneo.

     Se piensa comúnmente que la fascitis plantar es causada por un espolón en el talón, pero es común encontrar espolones en radiografías realizadas a personas sin fascitis plantar, según el Dr.  Payá.

    El Servicio de Ondas de Choque de La Salud (Urotecno) fue pionero en Valencia en aplicar esta tecnica tanto para la fragmentación de los cálculos renales como para el tratamiento de las tendinopatías

    Cada sesión de Ondas de Choque tiene una duración aproximada de 30 minutos y se realiza habitualmente con analgo-sedación o con infiltración de anestésico local. No precisa ingreso hospitalario.