Los nietos, vitales para aliviar la soledad de los mayores

Aislamiento mayores
  • La Salud propone distintas formas de aliviar la soledad y el aislamiento en nuestros mayores por confinamiento del Coronavirus
  • La escucha activa e impulsarlos para que salgan de su zona de confort son dos elementos clave

Envejecer conlleva muchos cambios que pueden contribuir a una vida más solitaria. Uno de los mayores problemas para las personas mayores es que sus círculos sociales se ven reducidos conforme pasan los años y, si a esto le sumamos el aislamiento al que nos hemos visto expuestos por la pandemia del coronavirus COVID 19, confortan un factor de riesgo grave para sumar más en la lacra de la soledad en nuestros mayores.
“Las afecciones relacionadas con la edad como la pérdida auditiva y las enfermedades oculares también pueden hacer que sea más difícil seguir adelante y no caer en una depresión”, asegura Tony Crespo, psicólogo del Servicio de Psiquiatría del Hospital La Salud.
“Los familiares directos e indirectos, hijos, nietos e incluso vecinos, tenemos la obligación-asegura- de rectificar esta situación y combatir la soledad en los ancianos, y para ello tenemos que estar dispuestos a levantarnos y hacer que suceda”.
Si su ser querido se siente en estos días un poco más aislado o solo, podrá usar algunos de los siguientes consejos para ayudarle a sentirse más conectado y apoyado.

 

Escucha activa

“A menudo no escuchamos lo suficiente a las personas que amamos”- explica Tony Crespo- pues bien, ahora que todo parece estar ralentizado, es un buen momento para regalar una escucha activa aunque esta sea por teléfono o vía Skype”.
“Hacer saber a nuestros mayores que estamos ahí, desde la distancia, observándoles, es un regalo que podemos hacer desde nuestro corazón para animar a alguien que nos importa, brindándoles la oportunidad para que se expresen sin interrupciones, y descubrir lo que están pensando y sintiendo y, qué intereses o pasiones permanecen latentes en ellos, solo esperando a ser reavivadas”, añade el Dr. Crespo. “Podemos profundizar y descubrir cuáles eran sus intereses antes y hacer que intenten despertar el interés por esas actividades olvidadas”, añade

 

Desarrollar una estrategia para minimizar el aislamiento de los mayores

Una vez que sepamos lo que les gusta hacer a nuestros seres queridos, podemos utilizar esta información para desarrollar un plan personalizado para erradicar la soledad. Según el Dr. Crespo, “a veces, nuestros mayores solo necesitan un impulso creativo para salir de su zona de confort y buscar las interacciones significativas que anhelan”.

 

Dejar que sigan enseñándonos

“Dicen que de cada mala experiencia se saca algo en provecho, pues bien, quizás ahora sea el momento de que volvamos a conectar con nuestros mayores como cuando éramos niños, permitiéndoles que sigan transmitiéndonos conocimientos adquiridos a lo largo de sus vidas”, explica Tony Crespo.
“La clave-explica- está en dejar que sus pasiones y experiencias guíen el plan de la lección. Por ejemplo, si a nuestra madre le encanta cocinar algún postre, pidámosle que nos enseñe cómo hacerlo. Aparte de ser una gran experiencia de vinculación, también nos ayudará a restablecer un poco de equilibrio en la dinámica entre padres e hijos que puede haberse perdido”.

 

Fomentar la brecha generacional

Los parientes más jóvenes de la familia pueden desempeñar un papel vital en el fomento de las relaciones entre los ancianos y sus familias. Los nietos a menudo perciben a sus abuelos como extraños o aburridos, cuando deberían considerarlos como una fuente valiosa de sabiduría y diversión.
El DR. Crespo propone que “saquemos provecho a la generación del internet y del teléfono móvil y, que utilicen estos medios para generar una rutina en los mayores, llamándoles a diario a la misma hora e intentando que se sientan importantes para ellos. Esto a su vez, contribuirá a trabajar cognitivamente las capacidades de nuestros mayores, viéndose estimulado mentalmente por las interacciones con otras personas”.

 

Vivir junto a los mayores

Otra cuestión es si nuestros mayores conviven con nosotros en la misma casa. Aquí podemos gestar un gran cambio y lograr que se renueven los intereses aletargados en las personas y las actividades.
“El éxito de esta transición depende de la persona individual y del ajuste relacional existente con anterioridad”, asegura el Dr.
Todos necesitamos tiempo para adaptarnos a esta nueva situación, pero más tiempo y esfuerzo si cabe, necesita una persona mayor para adaptarse y se acomodarse a sus nuevas rutinas. Es importante que en mayor o menor medida puedan desarrollar las actividades que venían desarrollando: gimnasia, contacto social con su grupo de pares (aunque este sea vía telefónica), pequeños paseos (si tenemos la suerte de tener un jardín o zona común) etc.
“Los miembros de la familia debemos brindar un estímulo amable para ayudar a los mayores a aclimatarse- explica el Dr. Crespo-, conocer nuevas posibilidades y participar en nuevas actividades. Una de las mejores partes de la vida de la tercera edad (además de recibir la atención necesaria) es que las oportunidades de socialización y satisfacción están disponibles justo dentro de casa”.